Gastroenteritis

De Adelgazar


La gastroenteritis (también conocida como gripe gástrica o gripe del estómago, aunque no guarda relación con la gripe) es una inflamación del tracto gastrointestinal, con la participación tanto del estómago como del intestino delgado, que resulta en diarrea aguda. La inflamación está causada, la mayoría de las veces, por infección con ciertos virus, y con menos frecuencia por bacterias o sus toxinas, parásitos, o reacción adversa a algún alimento o a medicamentos. En todo el mundo, la gastroenteritis no tratada de forma adecuada mata de 5 a 8 millones de personas por año, y es una de las principales causas de muerte entre los lactantes y niños menores de 5 años.

Al menos el 50% de los casos de gastroenteritis, como enfermedad transmitida por los alimentos, se deben a norovirus. Un 20% de los casos, y la mayoría de los casos graves en los niños, se deben a rotavirus. Otros agentes virales importantes incluyen adenovirus y astrovirus.

Muchas bacterias pueden causar gastroenteritis, incluyendo Salmonella, Shigella, Staphylococcus, Campylobacter jejuni, Clostridium, Escherichia coli, Yersinia y otras especies. Algunas fuentes de infección son los alimentos preparados inapropiadamente, platos de carne recalentados, mariscos, productos lácteos, y productos de panadería. Cada microorganismo causa síntomas ligeramente diferentes, pero en todos los casos está presente la diarrea. También puede producirse colitis e inflamación del intestino grueso.

Los factores de riesgo son el consumo de comidas preparadas inadecuadamente o de agua contaminada, así como viajar o residir en zonas con malas condiciones sanitarias. La incidencia es de 1 de cada 1000 personas.

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Síntomas

La gastroenteritis con frecuencia provoca dolor o espasmos en el estómago (a veces hasta el punto de ser agobiantes), diarrea y/o vómitos, con infección no inflamatoria de la parte superior del intestino delgado, o infección inflamatoria del colon. Por lo general, es de inicio agudo, con una duración menor a 10 días.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Náuseas y vómitos
  • Diarrea
  • Pérdida del apetito
  • Dolor abdominal
  • Cólicos abdominales
  • Heces con sangre (disentería - sugiriendo la infección por amebas, Campylobacter, Salmonella, Shigella o algunas cepas patógenas de Escherichia coli)
  • Debilidad y desmayos

La diarrea viral por lo general causa frecuentes deposiciones acuosas, mientras que la diarrea con sangre puede ser indicativa de colitis bacteriana. En algunos casos, incluso cuando el estómago está vacío, puede vomitarse bilis.

Los niños con gastroenteritis pueden mostrarse aletargados, con falta de sueño, algo de fiebre, signos de deshidratación (que incluyen resequedad en las mucosas), taquicardia, disminución en la turgencia de la piel, decoloración de la piel, fontanela hundida, ojos hundidos, círculos oscuros en los ojos, ojos vidriosos, mala perfusión y, en última instancia, shock.

Los síntomas se producen durante un máximo de 6 días en promedio. Con un tratamiento adecuado, los movimientos del intestino volverán a la normalidad tras una semana.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es reemplazar la pérdida de fluidos y electrolitos. La rehidratación oral es el tratamiento preferido para pérdidas de líquidos y electrolitos causadas por la diarrea en niños con deshidratación leve a moderada.

Rehidratación

Independientemente de la causa, el principal tratamiento de la gastroenteritis (y de todas las demás enfermedades diarreicas), en niños y adultos, es la rehidratación, es decir, la reposición del agua perdida en la materia fecal. Dependiendo del grado de deshidratación, se puede rehidratar a la persona mediante la terapia de rehidratación oral (TRO) o por vía intravenosa. La terapia de rehidratación oral puede comenzar antes de que se produzca la deshidratación, y continuar hasta que se normalice la salida de orina y materia fecal.

Las personas que toman diuréticos necesitan ser cautelosas con la diarrea, y puede ser necesario dejar de tomar la medicación durante un episodio agudo, siempre según el consejo del médico.

Cambios en la dieta

Las recomendaciones dietéticas para los lactantes con gastroenteritis es que sigan siendo amamantados bajo demanda. Los lactantes alimentados con fórmula deben continuar su fórmula habitual inmediatamente después de la rehidratación, en cantidades suficientes para satisfacer la energía y los nutrientes necesarios, y en la concentración habitual. Las fórmulas libres de lactosa, o con lactosa reducida, por lo general son innecesarias. Los niños que reciben alimentos semisólidos o sólidos deben continuar con su dieta habitual durante los episodios de diarrea.

Durante la gastroenteritis se deben evitar alimentos con alto contenido de azúcares simples, debido a que la carga osmótica podría empeorar la diarrea; por lo tanto, no deben tomarse cantidades importantes de bebidas (carbonatadas o planas), zumos, postres de gelatina, ni otros líquidos muy azucarados. Los alimentos grasos no deben evitarse, porque es difícil el mantenimiento adecuado de calorías sin grasa, y la grasa puede tener un beneficio añadido al reducir la motilidad intestinal.

Los alimentos probióticos han demostrado ser beneficiosos en la prevención y el tratamiento de diversas formas de gastroenteritis.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los lactantes y los niños reciban un suplemento dietético de zinc hasta 2 semanas después de la aparición de gastroenteritis.

La práctica de retener los alimentos durante más de 24 horas es inadecuada.

Fármacos

Antibióticos

Generalmente no se administran antibióticos para la gastroenteritis, aunque pueden usarse si hay infección por algunas bacterias. Cuando los síntomas son graves, por lo general se inicia una terapia antimicrobiana empírica, es decir, administración de un antibiótico fluoroquinolona. El tratamiento para la colitis pseudomembranosa consiste en suspender el agente causante y administrar metronidazol o vancomicina.

Agentes antidiarréicos

La loperamida es un análogo opiáceo comúnmente utilizado para el tratamiento sintomático de la diarrea. Ralentiza la motilidad intestinal, pero no cruza la barrera hematoencefálica y no produce el efecto de otros opiáceos en el Sistema Nervioso Central. Sin embargo, hay quienes desalientan el uso de agentes antiperistálticos opiáceos en la disentería, ya que puede enmascarar o exacerbar los síntomas. No deben utilizarse cuando se presenta fiebre o se sospecha la infección por organismos que pueden penetrar las paredes intestinales, como Escherichia coli o Salmonella. La loperamida tampoco se recomienda en los niños, especialmente en niños menores de 2 años de edad, dado que puede causar toxicidad sistémica.

El subsalicilato de bismuto, un complejo insoluble de bismuto trivalente y salicilato, es otro medicamento que puede ser utilizado en casos leves o moderados.

La combinación de un medicamento antimicrobiano y otro antimotilidad parece ser la solución más rápida.

Antieméticos

Si se vomita mucho, se pueden administrar medicamentos antieméticos. Sin embargo, estos fármacos no se recomiendan para el tratamiento de la gastroenteritis aguda en niños.

Complicaciones

La complicación más grave de la gastroenteritis es la deshidratación, por lo general debida a diarrea severa, a veces empeorada por tratamientos inadecuados como la retención de líquidos hasta que se detiene la diarrea. La deshidratación severa puede ser letal y requiere urgente atención médica.

La complicación más frecuente, especialmente en los lactantes, es la malabsorción de determinados azúcares en la dieta, y la consiguiente intolerancia a los alimentos. Esta complicación puede persistir durante semanas, tiempo durante el cual provoca una leve diarrea. La malabsorción de la lactosa, el principal azúcar de la leche, es el más común. Su consecuente intolerancia a la leche se debe a la deficiencia de la enzima lactasa, y la diarrea está causada por fermentación bacteriana del exceso de lactosa en el intestino. Sin embargo, esta no es razón para suspender la lactancia materna. En los niños con gastroenteritis viral, la infección viral también puede causar una fiebre alta, que a su vez puede provocar convulsiones febriles. A veces la gastroenteritis también es seguida por neumonía.

Las complicaciones más raras de la gastroenteritis están causadas por bacterias, e incluyen la sepsis (tratada con antibióticos), anemia, insuficiencia renal, artritis, y reaparición del síndrome de intestino irritable.


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